Marcas de platero

Lo más importante para conocer el autor de una pieza de plata son las marcas de platero. Estas marcas miden pocos milímetros, y se marcan estampando un punzón en la pieza. Suelen estar acompañadas de las marcas de contraste, que sirven para certificar la Ley de la plata (actualmente, de 925/ººº).

Estas son las marcas de platero utilizadas por Talleres de Arte hasta 1954, tal y como publiqué en la edición de Estudios de Platería San Eloy 2016, y que se explican más abajo.

 

Marcas de platero de los Talleres de Arte de Félix Granda, entre c. 1903 y c. 1956.

Marcas de platero de los Talleres de Arte de Félix Granda, entre c. 1903 y c. 1956.

Conocemos, en total, 5 marcas de platero utilizadas desde, al menos, 1904, hasta 1954:

  • Marcas nº 1, nº 2 y nº 3: de estas 5 marcas conocidas, 3 son anteriores a 1913. Su utilización debe corresponder al período inicial de la empresa, desde que se establece en el Hotel de las Rosas (c. 1903, siendo poco probable su uso anterior) hasta su conversión en sociedad anónima (abril de 1913). Resultan, por esta razón, poco frecuentes. Todo apunta a que coexistieron, por lo que es probable que cada una tuviera un significado propio, es decir, que se aplicase en función de las características de la pieza. Son muy parecidas entre sí: las tres ovaladas, contorneadas por las palabras “HIPODROMO” y “MADRID”, separadas por dos iniciales que flanquean el emblema inscrito en cada una. Son estos dos elementos, iniciales y emblema, las que las distinguen entre sí. La marca nº 1 presenta dispuestas a los lados las letras “F” y “G”, iniciales de “Félix Granda”, flanqueando un crismón que ocupa el interior del óvalo. En este caso, la marca aparece rehundida. La marca nº 2, por el contrario, se presenta en relieve. Comparte con la anterior el crismón como emblema, acompañado esta vez de las letras “T” y “A”, iniciales de Talleres de Arte. De estas dos se conservan en la colección de patrimonio de la Fundación Félix Granda los punzones de marcado. No se conservan de la marca nº 3, que comparte con la primera las letras “F” y “G” y el estar rehundida, pero su motivo central no es esta vez el crismón, sino un ramillete con tres flores, anticipando la siguiente marca que utilizarán los Talleres, y que resulta la más conocida (marca nº 4).
    El crismón y el ramillete son dos elementos identificativos para Félix Granda, que los utilizó tanto en el sello que incluye en la portada interior de su libro-catálogo, en el que a modo de emblema resume la misión de su empresa, como en los escudos del dintel de la puerta de entrada al jardín del Hotel de las Rosas.
    No sabemos aún con total exactitud el uso que se daba a cada marca, salvo en el caso de la nº 3, el que tiene un ramillete en lugar del crismón, que, casi sin duda, se reservaba para marcar la platería civil.
  • Marca nº 4: es, quizá, la más conocida de todas. En un cuadrado rehundido, de esquinas redondeadas, aparecen en relieve un ramillete con tres flores de cinco pétalos, y a los lados del tallo las iniciales “T” y “A”. Suele estar acompañado de una o dos marcas con el contraste “916” de la ley de la plata. Comienza a aparecer en las piezas posteriores a la constitución de la compañía como sociedad anónima, por lo que todo apunta a que fue esto lo que motivó el cambio del punzón. Era utilizado indistintamente en piezas religiosas y civiles. Cubre un largo período de tiempo que coincide, además, con el de mayor esplendor de los Talleres, siendo sus fechas límite aproximadas 1913 y 1935. También se conserva en la Fundación Félix Granda su punzón de marcado.
  • Marca nº 5: presenta, en el interior de un hexágono, una “T” y una “A” superpuestas y estilizadas, en relieve sobre el fondo rehundido. En las piezas de plata aparece acompañada por una estrella de cinco puntas, que marca su ley, de 915 en esta etapa. Este nuevo cambio de marcado es fruto de la adaptación al reglamento de metales preciosos formulado en el decreto de 29 de enero de 1934, pero ateniéndose a lo estipulado en su reforma de 29 de agosto de 1935, que permite incluir el dibujo de la marca del platero, a diferencia del anterior, que establece que sea numérica. El punzón de esta marca no se conserva ni en la Fundación ni en los Talleres de Arte Granda.
    La datación que nos ofrece esta quinta marca es compleja, ya que como mínimo abarca desde 1935 a 1956. Llega por tanto a emplearse en algunas piezas anteriores a la Guerra Civil, que pertenecen al período que hemos descrito como de mayor esplendor, pero se utilizará principalmente después de 1939. Aunque a grandes rasgos puede decirse que la calidad general de las piezas decae después de la Guerra, lo cierto es que aún se realizarán piezas excepcionales. Esta marca, en definitiva, no nos permite discernir bien a qué período, si antes o después del término de la Guerra Civil, corresponden las piezas que la llevan, pero sí podemos decir de ellas que representan el período final de la vida de Félix Granda – desde sus 67 a sus 86 años. [NOTA: con fecha posterior a la publicación de 2016 donde escribí esto, he podido averiguar que hasta 1937 no se comenzó a utilizar la “marca nº. 5”, por lo que todas las piezas que la lleven deben datarse como posteriores a la Guerra Civil, pues no parece que se ejecutara ninguna obra religiosa en los Talleres de Arte durante la contienda.]

Aunque la legislación sobre marcado de metales preciosos no se modificará hasta 1988, fecha en la que muchos fabricantes mantienen aún la marca inscrita en el hexágono, la de Talleres sufrirá dos modificaciones más. La primera debe tener lugar entre 1956 y 1962, con motivo del cambio de denominación de la empresa, que tras la muerte de su fundador pasa a llamarse Talleres de Arte Granda, y que presenta un cuadrado rehundido de esquinas redondeadas, en el que se inscriben formando un triángulo las letras “TAG”. La segunda es prácticamente idéntica, eliminando el contorno para adaptarse a la legislación de 1988. Esta, que no se adopta hasta la década del año 2000, es la que utilizan actualmente. Como nuestro estudio se centra en el período anterior, no las recogemos aquí.

Las marcas de platero no eran el único modo en que los Talleres de Arte señalaban su autoría. Ocasionalmente, las piezas en latón iban también estampadas con ellas, pero era más habitual que incluyeran una plaquita de latón, o una inscripción grabada, en la que el texto habitual suele ser: “TALLERES DE ARTE / Director FÉLIX GRANDA / HIPÓDROMO – MADRID”. En época posterior, probablemente a raíz del derribo del Hipódromo de la Castellana en 1933, estas señas son sustituidas por la nueva denominación de la calle, Agustín de Bethencourt, y el número, que fue en distintas épocas el 7, el 9 y el 15.