Los secretos de un color: el pigmento azul

[Entrada publicada originalmente el 4 de febrero de 2015 en el blog de la Fundación Félix Granda]

Aunque el estudio de los pigmentos es una constante en la Restauración, lo cierto es que las técnicas artísticas y los complejos procesos de preparación que requieren – y que no siempre eran realizados por el artista, sino por su taller – son grandes olvidados por parte de los historiadores.

La pasada semana, el diario El País publicaba un interesante artículo en el que nos introducía en la historia del color azul, a través de su análisis químico. El periodista que escribe el artículo, Daniel Mediavilla, informa en él de que se trata de un color cuyo nombre aparece siempre de forma tardía, en todas las lenguas: “Ni en La Iliada ni en La Odisea el poeta describió el cielo como azul, y cuando se refiere al mar le atribuye el color del vino. Esa ausencia no es exclusiva del griego clásico. Como explica el lingüista Guy Deutscher, si un idioma tiene una palabra para el color azul, tendrá una para el color rojo, pero no necesariamente sucederá lo contrario. En la evolución de las lenguas el azul siempre aparece más tarde.”

El azul, que hasta el siglo XIX sólo se obtenía a partir del lapislázuli, aparece en efecto en la pintura de forma mucho más tardía que otros pigmentos como el rojo o el negro, más comunes en la naturaleza y fáciles de obtener a partir de elementos como el carbón, el hierro o la sangre. El artículo sitúa el inicio de su uso hace 5.000 años: “entonces, los egipcios lograron sintetizar el color azul por primera vez. Para conseguirlo, aunque había algunas variantes, se utilizaba arena del Nilo, sal mineral, bronce como fuente de cobre y se cocía a temperaturas de entre 800 y 1.000 grados. Desde su creación, aquel “azul egipcio”, difícil de obtener y muy valorado, se empleó en algunos de los principales monumentos del imperio africano, como la corona del busto de la reina Nefertiti que se encuentra en el Neues Museum de Berlín (Alemania). En los siglos posteriores, también apareció en otros monumentos del mundo Antiguo, como el cinturón de la diosa Iris, en el Parthenon de Atenas, y continuó empleándose como un complemento estético de lujo hasta tiempos romanos.”

Demostrando la necesidad de la interdisciplinariedad en los estudios de todas las áreas, el artículo recoge el interés que el pigmento ha despertado en un equipo de investigadores de la Universidad de Cantabria: “en un trabajo que publican este mes en la revista Inorganic Chemistry, se preguntan cómo es posible que el complejo CuO46-, formado por el ion Cu2+ y cuatro iones oxígeno, de lugar al color azul intenso del compuesto CuCaSi4O10 (base del pigmento egipcio) mientras que el color de muchos otros materiales, que contienen el mismo complejo, es claramente distinto.”

El artículo completo puede leerse en la página web del periódico, a través de este enlace.

Precisamente el pasado año 2014 la National Gallery de Londres organizó la exposición Making Colour  (literalmente, “Haciendo color”), que desentrañaba los secretos de la fabricación de pigmentos. En la página web pueden verse dos vídeos educativos preparados por dicha institución, uno de los cuales compartimos en esta entrada.

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